The Presbyterian Pulpit
A sermon by the Rev. Dr. David E. Leininger
COMO APLASTAR AL PASTOR
16/9/07, Chetumal
1 Juan 3:11-18
Esto será un sermón inusual. Es un sermón que su pastor no
puede predicar…por lo menos, aquí no, no desde su propio púlpito.
De hecho, éste es un sermón que yo no podría predicar tampoco
desde mi propio púlpito. Éste tiene que venir de un forastero, y
pronto usted entenderá por qué.
El Pastor Saúl y yo hemos sido buenos amigos por muchos
años. Más que amigos, realmente. Mi propia hija le llama "Papi
Dos," y a Dorís y los hijos, "Mami Dos y la familia dos." Saúl y
yo somos hermanos en Cristo, colegas en el ministerio. Saúl es
un buen pastor, pero tristemente, no es el pastor perfecto.
Probablemente, usted ya sabe eso.
Si la iglesia en México es similar a la iglesia en los
Estados Unidos, usted tiene cierto modelo en mente del "pastor
perfecto." Según estudios, el pastor perfecto tiene 28 años y ha
estado predicando por 30 años. Él es alto y corto, flaco y
gordo, tiene un ojo marrón y uno azul; su pelo se divide en el
centro con un lado rubio y fino, el otro, oscuro y ondulado.
Pero hay más. El pastor perfecto trabaja desde las ocho de
la mañana hasta las diez de la noche cada día en todos tipos de
obra, en la predicación, a la poda de arbustos, lavando los
baños. Él pasa todo su tiempo con la juventud de la iglesia y
cada día visita quince viejos quienes quieren hablar, pero nunca
está fuera de la oficina cuando usted viene para una charla. Él
sabe delegar autoridad y hace todas las cosas que otros están
demasiados ocupados para hacer.
El pastor ideal lleva buena ropa, conduce un coche moderno,
vive en un hogar cómodo en una vecindad agradable en donde él
entretiene regularmente a la congregación todo esto con un sueldo
de dos cientos pesos por la semana, la mitad de la cual él
devuelve a la iglesia. Obviamente, entiende de finanzas y
desarrolla un presupuesto perfecto de la iglesia pero nunca
menciona el dinero. El predica sermones que son potentes y
apasionadas pero nunca ofende a nadie y, por supuesto, nunca
predica más que quince minutos. Sonríe todo el tiempo con una
cara seria porque tiene un humor encantador pero lo mantiene
serio sobre su trabajo.
Él tiene una esposa bellísima y magnífica y hijos bien-ajustados y divertidos que nunca se parezcan importar que el papá
siempre está ocupado con las necesidades del pueblo. Él es un
hombre caluroso, compasivo, profundamente cariñoso pero que poseé
una piel tan gruesa que nada cruel o insultante dirigido a él o a
su familia tiene cualquier efecto negativo.
Probablemente la lista podría continuar sin cesar, pero
podemos parar aquí. Como dije, Saúl Pulido Pérez no mide hasta
este estándar. Lo siento. Y él será el primero admitirlo.
Porque eso es el caso, usted puede prepararse AHORA para
deshacerse de él.
Quizás, algunos de ustedes han tenido experiencia en este
proceso antes, pero, para los que necesiten una cierta ayuda, con
mi lengua plantada firmemente en mi mejilla, déjeme ofrecerles
una cierta dirección en cómo aplastar al pastor.
Primero, cuente con la perfección. Aunque cada uno
seguramente afirma la noción que no existe el pastor perfecto, no
permite que él sea Imperfecto en esas áreas que sean importantes
para usted. Frecuentemente, cuando un pastor nuevo está a punto
de llegar en la escena, la congregación pensará, "Por seguro,
espero que el pastor nuevo haga esto," o "Espero que el pastor
nuevo no haga eso." Lo que sea, no discuta estas esperanzas con
el pastor. Él, antes de todo, es un hombre de Dios. Déjelo
descubrir lo que usted desea por la revelación divina… en la
misma manera que debe aprender que su tía Celia está en el
hospital cuando nadie le llama avisarlo.
Por supuesto, si por cualquier razón él no puede leer su
mente y no mide hasta su estándar personal para los pastores,
claro que sí, tiene permiso para quejarse. Quéjese con
cualquiera persona y cada quien que tomaría el tiempo de
escucharle… MENOS… y éste es una grande excepción… MENOS con el
pastor. No discuta sus expectativas o sus preocupaciones con él,
porque podría ser que él intentaría hacer algún ajuste para
acomodarle, y eso sería un desastre. El menú para la cena del
domingo tendría que ser cambiado de predicador a la parrilla a
algo mucho menos apetitoso.
Si en un momento de locura usted se desliza y explica
realmente sus expectativas al pastor, cerciórese de que no puedan
ser satisfechas. Por ejemplo, usted quizás hayas oído el dicho,
"Es el trabajo del pastor de llenar el púlpito; es el trabajo de
la congregación de llenar los asientos." Bueno, no compre eso.
Deje saber el pastor que hay miembros de la iglesia que no han
atendido aquí por años y que usted espera que el pastor vaya a
visitarlos - que no lo hace usted mismo. Usted espera que ÉL les
haga volver a la asistencia regular del culto sin preocuparse de
lo qué les hizo dejar de venir en primer lugar. En el curso de
compartir sus expectativas con el pastor, asegúrese que él
entiende que usted pensará mal de él si no puede restaurar a esos
miembros.
Otra buena estrategia para aplastar al pastor es
quisquillosidad. Recuerdo una situación propia hace algunos
años. Estaba en mi nueva congregación por apenas algunas
semanas. Tenía mucho que hacer y elegí entrar en la oficina para
trabajar en un día caliente en julio - en mi día libre - y yo
llevé pantalones cortos. ¡Tremendo! ¡Shorts en la oficina del
templo! ¡Que horrible! Yo oí de éso. No directamente, por
supuesto. Alguien se quejó a algún otro… y entonces el otro se
puso de acuerdo con él, entonces algún otro, entonces hasta aun
la oficina del presbiterio. Por fin, oí yo. Maravilloso.
Concedido, no era un asunto enorme, pero no había estado allí
suficientemente tiempo para que ningún asunto enorme se
presentara. Esta pequeña quisquillosidad simplemente ayudó a
preparar cualquiera cosa más que se presentaría. Esto es
excelente. Quisquillosidad es una preparación maravillosa para
aprender criticar fuertemente y quejarse de lo que será llamado
seguramente en el futuro.
A propósito, eso nunca sería un problema en mi congregación
actual. Les gustan mis piernas.
Otra estrategia maravillosa para aplastar al pastor es
encontrar maneras sutiles de insultarlo. Déjele saber que él no
tiene ningún concepto de lo que exige su posición. Olvídese de
los años del entrenamiento, los estudios avanzados, los años
posteriores de la experiencia. He aprendido, después de muchos
años en esta obra, que todos sepan nuestro trabajo mejor que lo
hacemos. Sin duda. Hallan maneras de dejar saber a su pastor
que su comprensión del papel del siervo de un ministro es que
cuando usted dice salta, él debe preguntar qué tan alto.
Recuerdo una reunión del presbiterio donde examinaban para la
ordenación y la instalación a dos jóvenes graduados del
seminario. A uno, le preguntó un pastor que se sentaba apenas
algunos asientos de mí, "¿A quién contesta usted, a los ancianos
o al presbiterio?" El joven respondió, "Contesto a Dios." El
pastor que había hecho la pregunta me miró y en una voz baja me
dijo, "El aprenderá." Deje saber su pastor que como usted paga
su sueldo, él trabaja para usted. Si se siente que debe
ministrar a esa comunidad más allá de las paredes del templo,
debe hacerlo entre las horas de la medianoche y las seis de la
mañana… y si utiliza la oficina para ese ministerio, debe
reembolsarle para el costo de las luces.
A propósito, el sueldo es un vehículo maravilloso para las
riñas sutiles. Por ejemplo, he oído que la gente dice, "Nunca he
conocido un pastor que sabía nada del dinero." Probablemente hay
una cierta veracidad en ése. Después de todo, si un pastor
supiera cualquiera cosa sobre el dinero, él no toleraría el nivel
de pago que la mayoría de las congregaciones ofrecen. En mi
país, una encuesta vieja mostró al público para saber lo que los
norteamericanos consideraron un sueldo justo para las varias
ocupaciones. Uno en tres dijo que más que cuarenta mil dólares
era un sueldo justo para los plomeros, pero solamente uno en
cuatro dijo que cuarenta mil dólares o más era un sueldo justo
para los pastores. Hmm. Deje saber al pastor cuánto usted lo
valora por el sueldo que usted ofrece comparado a lo que reciben
otros. Además, si usted le hace preocuparse de cómo pagar sus
gastos o cómo educar a sus hijos, usted nunca tendrá que estar
desconcertado sobre su consumo visible o su gasto de demasiado
tiempo en compra los yates y las limusinas.
Una cosa más sobre el dinero. Creo que México y los Estados
Unidos sean similares en esta cuestión. Se ha observado que el
clero tiende ser más "liberal" políticamente que la gente en las
congregaciones. Hay una solución sencilla por ese problema. Es
bien conocido que la gente más pobre es mucho más probable ser
liberal, mientras que la gente con más recursos probablemente sea
conservadora. Por lo tanto, si una congregación está teniendo
apuro con un pastor liberal en el púlpito, todo lo que tiene que
hacer es votar aumento grande en el sueldo del pastor y mirar
cómo el pastor liberal hace rápidamente conservador. "Motivo de
reflexión."
Una manera más de aplastar al pastor - hágale tener
remordimientos sobre el tiempo que pasa fuera del trabajo.
Muchos pastores, si no son trabajadores obsesivos, casi los
llegan a ser. Un estudio de pastores Luteranos descritos en un
libro llamado Sobreviviendo en el Ministerio indica que ellos (y
probablemente también nosotros en otras denominaciones), trabajan
21 horas más que el promedio cada semana (59 horas contra 38) y
participan en actividades recreativos 35 horas menos (7 contra
42) que el promedio. No anime a su pastor a que "pare y huela a
las rosas" - cerciórese de que él debe batir el yunque. El
proceso para deshacerse del pastor quien es menos que perfecto
será bien asistido si él trabaja literalmente hasta la muerte o
finalmente requiere cuido psiquiátrico institucional.
En un asunto relacionado, no le anime a que pase tiempo con
su familia. Sí, usted tendrá muchos pastores en su vida y los
hijos del pastor tendrán solamente un papá, pero eso no debe
diferenciar nada. Hace años corté un artículo de una revista que
ofreció una conversación entre dos feligreses. Se quejaban de
que el Pastor Sánchez no había asistido la reunión para escoger
la pintura de la sala comunal por llevar a su hijo en una
excursión. Había faltado al banquete de fútbol porque había
estado visitando a pacientes en el hospital todo el día y estaba
agotado. Había faltado al musical en octubre porque era su
aniversario y había llevado a Maria a cenar - podría haber ido
otra noche. Sin cesar las quejas continuaban hasta, finalmente,
las damas se pusieron de acuerdo de que seguramente se le
extrañaron al Pastor González - él SIEMPRE estaba allí. "Era una
verdadera vergüenza que tuvo que dimitir," una dijo a la otra,
"pero después del divorcio, no podríamos continuarlo. Usted
entiende."
Una estrategia final para aplastar al pastor - recuerde que
él es un papel, no una persona. Él no tiene sentimientos. Nunca
le ofrezca una palabra de alabanza. Nunca le diga que le
agradezcan. Cuando comete un error (y lo hará), no le disculpe.
Critíquelo en cualquier momento. Enfoque en sus debilidades más
bien que en sus fuerzas. Recuerde que, aunque la iglesia es el
foco primario de su vida, no tiene su mejor interés en el corazón
como usted, así que por lo tanto no debe usted tener confianza en
él y debe vigilarle constantemente. Por fin, si no es de veras
una persona de todos modos, no hay razón de quererle.
Cómo aplastar al pastor. ¿Aplastar pueda ser una palabra
demasiado fuerte? No según Primero de Juan. Nuestra lectura
compara una actitud sin amor hacia los hermanos o las hermanas (y
eso incluye a los pastores) con matar. No según Jesús Cristo en
el sermón del monte tampoco. Cristo dijo,
"Oísteis que fue dicho a los antiguas, "no matarás;" y
"cualquiera que matare será culpable de juicio." Pero
yo os digo a usted que cualquiera que se enoje contra
su hermano [o, tal vez, su pastor], será culpable de
juicio; y cualquiera que diga: Necio, a su hermano [o
su pastor] será culpable ante el concilio; y cualquiera
que le diga: Fatuo, quedara expuesto al infierno de
fuego" (San Mateo 5:21-22).
Éstas son palabras de Jesús, no las mías.
En la iglesia Presbiteriana en los Estados Unidos, cuando
una congregación instala a un pastor nuevo, la congregación
responde al afirmativo a algunas promesas según los requisitos de
nuestra constitución:
1) ¿Aceptamos, los miembros de la iglesia, David E.
Leininger como nuestro pastor, elegido por Dios por la
voz de esta congregación para dirigirnos en la manera
de Jesús Cristo?
2) ¿Nos acordamos animarlo, respetar a sus decisiones,
y seguirlo como nos dirige, sirviendo a Jesús Cristo,
quien solamente es el Señor de la iglesia?
3) ¿Prometemos pagarlo bastante y proveer para su
bienestar mientras que trabaje entre nosotros; caminar
con él en apuro y compartir en sus alegrías?
¿Escucharemos la palabra que predica, daremos la
bienvenida a su cuido pastoral, y honraremos a su
autoridad como él intenta honrar y obedecer a Jesús
Cristo nuestro Señor?
Preguntas importantes… y respuestas importantes. ¿Es lo
mismo en México? Si una iglesia les contesta SÍ, espero que
tomen seriamente las promesas. Si son, la relación entre el
pastor y el pueblo será maravillosa. Aunque, esté enterado que
hacerle maravillosa va a implicar cada uno. Estas estrategias de
la lengua-en-mejilla para aplastar al pastor que he contorneado
son muy serias. Son infecciones en el cuerpo de Cristo. Cuando
usted los ve aparecer, sea como las "células de sangre blancas
espirituales" para aislarlas, controlarlas, y últimamente
erradicarlas.
Sé que éste no ha sido el sermón más fácil para ustedes oír,
y quisiera no predicarlo. Estoy seguro que usted puede entender
porqué yo no podría predicarlo a mi congregación ni podría Saúl
predicarlo a usted. Éste tiene que venir de una voz exterior.
Por favor, intente tomarlo en serio. La relación que usted tiene
con su pastor, no importa quién sea al momento, ni cuan
imperfecto él sea, por la gracia de Dios y la determinación de
usted, puede ser duradero y caluroso y maravilloso. Sí, PUEDE
ser. Por el poder del Espíritu Santo, sé que usted puede
hacerlo.
Amen!

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